20.4.08

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La gente no entiende lo que pasa con mi vida, no pueden aceptar que las cosas sean como son ahora que vivo con ella. Es cierto que es mas joven que yo, pero que son 17 años de diferencia para un corazón que se pensaba marchito como el mío. Debo reconocer que a causa de ella mi familia ha dejado de visitarme con la frecuencia que lo hacía, intento entender su molestia, pero ellos no tratan de entender mi felicidad. Mis vecinos ya no me saludan como antes, claro que esto puede ser porque de pronto las paredes de las casas donde vivimos no son lo suficientemente gruesas para evitar que se oigan las discusiones que tenemos Laura y yo por sus celos absurdos. Mi coche también ha sufrido con esta relación, aunque es el único que no se ha quejado.

Pensándolo un poco más, tal vez todos tengan razón, pero en mi defensa debo decir que nunca he sabido estar solo, sin mujer quiero decir. Y además a mi edad no se deben dejar de largo este tipo de oportunidades. Es cierto, de pronto los días se me hacen cada vez más pesados, mi caminar se ha vuelto más lento, y mis amigos cada vez son menos. En ocasiones he llegado a pensar que no vale la pena sacrificar tanto por una mujer, pero al llegar la noche y sentir el calor de su piel, nada más importa, y cuando me levantó en las mañanas no puedo más que pensar que aunque nadie lo crea, soy un viejito bastante suertudo.